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Tierra
elegida por Enzo y Severino
para sus mejores viñas.
En 1991 adquieren un viñedo de vid
americana, comprendiendo que la
naturaleza ha hecho de este hábitat
algo diferente con respecto al
territorio circunstante, condicionado
por el carácter voluble del Isonzo: un
río importante para la patria pero que
cambia frecuentemente su curso,
generando substratos totalmente
diferentes.
Su color rojo vivo, con frecuentes
afloramientos de grava irregular, parece
decir: "Mantenme pobre y te haré rico".
Nacen así las primeras quince hectáreas del
cru "I Feudi di Romàns".
En 1995 llega otra gran ocasión para Enzo:
comprar la que él y su padre llamaban "la
empresa de las manzanas", confinante con el
primer viñedo de "I Feudi": cincuenta hectáreas
de manzanos, cinco hectáreas de viñedos, caserío
y casa rural.
Desde 1995 las hectáreas dedicadas a los
manzanos se han reducido a 25, reimplantando el
antiguo viñedo y remodelando una parte de los
edificios.
Llegar a "I Feudi di Romàns" es hoy una alegría:
45 hectáreas de viñedos con empalizado de madera,
sistemas de irrigación por goteo, al menos 4.000 cepas por
hectárea, poda Guyot simple, clones seleccionados para cada
cepa y una producción inferior a 80 toneladas por hectárea
(la normativa admite hasta 130).
Los terrenos son principalmente calcáreos, fuertemente descalcificados
pero no completamente permeables, con presencia de grava roja y
con un estrato de 50 cm de espesor con elevado contenido ferroso.
Esta masa de tierra con elevado contenido ferroso es de gran interés
agrícola: retiene notablemente el agua pluvial y las sustancias
fertilizantes. Si bien se trata de terrenos semiarcillosos, durante
las fuertes sequías no generan fracturas profundas, ya que
tienden al tipo de "tierra roja", en la cual la coagulación
de los coloides férricos determina una valiosa estructura
lacustre.
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