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En nuestra opinión,
la de 2004 ha sido una de las mejores vendimias de los últimos
años. Hemos obtenido una producción excelente, tanto
desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo.
Esto ha sido posible gracias a un espléndido florecimiento
—que comenzó el 3 de junio,
con el Pinot Grigio y el Chardonnay, y duró aproximadamente
un mes— durante el cual
no se produjeron lluvias tan intensas que pudieran causar daños.
Lo mismo vale para la fructificación
de los vinos tintos, a fines de junio,
y el envero, entre la última década
de julio y la primera de agosto. Las
lluvias fueron constantes durante
todo el verano, a tal punto que debimos
recurrir a una sola irrigación de emergencia,
en los días 9 y 10 de julio.
El primero en ser vendimiado fue el Pinot Grigio, que se presentaba
con racimos muy cerrados y compactos, con una maduración
muy uniforme.
En el momento de la recolección, que comenzó 2 de
septiembre, la uva se presentaba perfectamente sana, con un excelente
grado de azúcar mínimo (21 Babo, 12,5° alcohólicos)
y una óptima acidez.
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